Porsche Cayman GT4: Potencia salvaje

El Cayman GT4 fue presentado en el Salón de Ginebra, junto al también poderoso 911 GT3 RS, como una reivindicación al reptiliano nombre de este bólido germano. Es un Cayman como nunca antes se vio, sediento de potencia, bestial en sus reacciones y que nos puede arrancar la mano si no lo tratamos con respeto.

Por Leonardo Pacheco, desde Málaga(España)/Fotos: Porsche-LP

    

Lo prometido es deuda. En la edición pasada les mencioné la irrechazable oferta que se nos hizo al terminar las pruebas de la gama GTS: hacer una ruta de domingo al volante de nada menos que del Porsche Cayman GT4. Hasta ese minuto sólo la prensa europea podía darse el gusto, pero como nuestro vuelo de regreso a casa era en la noche, lo que nos obligaba a pasar prácticamente todo el domingo en el hotel, los encargados de prensa de la casa de Stuttgart pusieron a las órdenes de quien redacta estas líneas un audaz GT4 rojo por “si tenía ganas de pasear”; creo que antes de terminar la frase ya estaba instalado en la butaca y girando la llave de contacto.

Este Cayman nada tiene que ver con sus hermanos. Si bien el GTS es deportivo y adrenalínico, en el GT4 se ha explotado al máximo la experiencia que la marca tiene en las ligas del alto performance, convirtiéndolo en un coche radical y salvaje, capaz de acelerar ante la menor provocación y que nos obliga a realizar ciertos ceremoniales más acordes con un bólido de competición que con un auto de calle; por ejemplo, calentar los neumáticos antes de acelerar a fondo o enfriar los frenos luego de un veloz paso por una ruta de montaña. Es mejor no saltarse estos procesos, porque si subestimamos el carácter de este Porsche recibiremos una fuerte reprimenda…que nos dejará el rostro empalidecido y el corazón sobresaltado.

El Cayman GT4 no es sólo apariencias. Está equipado con un motor central trasero bóxer de seis cilindros, el que a diferencia del GTS cuenta con 3,8 litros (los demás tienen 3.436 cm3) y la potencia alcanza los 385 CV, es decir 15 caballos menos que en un 911 Carrera S. Y una buena noticia para los amantes de la velocidad, es que en este súper Cayman están presentes los mismos elementos que componen la plataforma y el tren de rodaje de un 911 GT3, siendo además el GT4 el Cayman que viaja más pegado al piso.

Música celestial

Porsche Cayman GT4 (11)Al poner en marcha el motor, el habitáculo se inunda con un sonido ronco que refuerza la idea de estar en un bólido de competición. En ralentí da la sensación que el bloque de seis cilindros desea abandonar el vano trasero, para hacer lo que mejor sabe…generar potencia. Lo bueno es que tanto el motor como la transmisión –manual de seis velocidades- están montados sobre soportes con rigidez variable por lo que las oscilaciones mecánicas no se transfieren a la cabina.

Cuando salimos acelerando el sonido del motor se transforma en música para nuestros oídos, en una sinfonía poderosa que pone la piel de gallina y nos seduce con el dulce embeleso de la velocidad; el GT4 corre a 295 km/h y cumple el 0 a 100 km/h en 4,4 segundos.

Este Porsche está vestido para la batalla. El enorme alerón trasero es fijo y está pegado a la carrocería por medio de unos soportes metálicos. Es mucho más que un simple accesorio, ya que ejerce carga aerodinámica sobre el tren trasero, que es donde se concentra la fuerza tractora.

Las amplias tomas de aire, ubicadas al frente, cumplen un rol de suma relevancia al ayudar a la refrigeración de los frenos y, también, a comprimir los neumáticos contra el asfalto; el GT4 es un automóvil nacido al interior de un túnel de viento, con mucho efecto suelo y carente de elementos superfluos en la carrocería.

El habitáculo es racing en su totalidad y en él sólo pueden viajar el piloto y su acompañante. Las butacas poseen contornos muy marcados, que afirman el cuerpo hasta el extremo de dejarlo inmóvil; sólo le faltan los cinturones tipo arnés para completar el cuadro.

El volante curiosamente no tiene el borde inferior achatado, lo cual hubiese ayudado a conseguir unos cuantos centímetros extras para las piernas; pero la empuñadura está forrada con material abrasivo, lo que hace literalmente imposible que las manos resbalen. El pomo del cambio mezcla aluminio con polímero gomoso, al igual que los pedales, y es casi una obviedad decirlo pero la calidad de los ensambles es superlativa.

 

Ruta dominical

Porsche Cayman GT4 (8)Incluso en nuestro país se ha convertido en una costumbre sacar a pasear las joyas motorizadas los fines de semana; especialmente el domingo que es cuando menos vehículos circulan por las calles. Y en España estos paseos dominicales forman parte del paisaje habitual, por lo que en esta toma de contacto en la que recorrimos las carreteras y rutas de montaña aledañas a Málaga, vimos una interesante variedad de ejemplares deportivos haciendo lo mismo que nosotros…disfrutar del manejo en un día soleado.

Pero afortunadamente un lugareño nos recomendó una ruta secundaria a la que podíamos ir con este furioso Porsche, para acelerar más libremente y enfrentar varios kilómetros de asfalto zigzagueante; la sugerencia fue muy bien recibida.

Con los neumáticos de 20 pulgadas puestos a la temperatura ideal, los frenos ventilados y nuestros sentidos en modo race, comenzamos la prueba más rigurosa. El Cayman GT4 no le teme a la velocidad ni mucho menos a las exigencias, pero igual se requiere mano firme para “halarle las riendas” cuando la zaga se desliza o la suspensión no logra absorber una imperfección vial y da un brinco; recordemos que los amortiguadores son duros y que estamos 30 mm más a piso que en un Cayman normal.

El empujón al momento de acelerar es impresionante, tanto así que incluso quienes estaban detenidos en los miradores de la ruta –con sus no menos poderosos deportivos italianos- giraban la cabeza para no privarse de ver a este Cayman GT4 en plena acción. Y al llegar a un pequeño pueblo perdimos la cuenta de la cantidad de celulares que inmortalizaron el paso de este energizado bólido teutón.

Antes de optar por el GT4 hay que tener muy claras un par de cosas. Es mejor olvidarse del confort de marcha, de la insonorización, de la buena visibilidad trasera (el alerón tapa casi todo), e incluso de charlar con quien va a la derecha porque el sonido del motor casi obliga a conversar a gritos. Habiendo dicho y aceptado todo eso, lo que queda es un genuino coche de alto performance, un leal compañero para los track days, un bólido capaz de hacer hervir la sangre y un Porsche que sin lugar a dudas pasará a la historia como uno de los ejemplares más radicales y salvajes que ha producido esta importante casa alemana.

Agregar un comentario