Lexus NX 200t F-Sport: Enfoque futurista

El NX es un crossover de armas tomar, que exuda deportividad y refinamiento. Pero también es una apuesta osada, porque se atreve a cambiar las reglas del juego al interior de la marca, apartándose de los gustos más conservadores.

Por Leonardo Pacheco/Fotos: Cristián de la Fuente        

 

Hemos dicho tantas veces que el diseño es algo subjetivo y que en tema de gustos no hay reglas a seguir. Y es por esto que, sin ser tajantes en afirmar que el diseño exterior del nuevo Lexus NX es acertado o erróneo, sólo podemos asumir una actitud neutra y analizar la propuesta desde una perspectiva puramente técnica.

Es verdad, es una carrocería imponente y futurista, aunque estas dos características no le aseguran la aprobación de quienes contemplan su paso. Para ojos conservadores podría resultar un ejercicio aerodinámico demasiado extremo, mientras que para los vanguardistas eso es justamente lo que más impresiona de este Lexus; un amante del diseño no acepta las soluciones simplonas.

El objetivo de crear un crossover bien diferenciado de un SUV se cumplió al pie de la letra. Se nota que la marca buscó un modo eficiente de establecer distancia entre el NX y el RX, por lo que podemos asegurar que el audaz diseño del NX es justamente su más valiosa particularidad. Puede gustar o no (a nosotros sí nos agrada), pero de que se destaca…se destaca, sobre todo el espectacular plano que brinda la mascarilla y esos ledes alineados en la forma de un ticket.

La cabina sigue la tendencia con un estilo también osado, aunque sin perder el toque de clase que distingue a la marca; recordemos que Lexus pertenece al grupo premium del mercado. Y por lo mismo nos llama la atención la presencia de ese polímero tosco y deslucido que recorre los bordes de la consola central; afortunadamente es una pequeña nube gris en un cielo despejado.

Lexus NX (15)La habitabilidad es correcta, con asientos delanteros anatómicos y mullidos, además de una banca trasera que permite –gracias a su segmentación 60/40- reclinar los respaldos de manera independiente; el piso plano ayuda a elevar la oferta de centímetros disponibles para el viajero que va en medio. Pero en donde se advierte poco espacio es en la zona de carga, cuya profundidad es ocupada por el neumático de repuesto lo que deja 580 litros disponibles; más que un problema de litros, es lo plano del maletero lo que incomoda.

El puesto de manejo es de fácil reconocimiento pese a la gran cantidad de pulsadores. Para acceder a las funciones de la pantalla central está disponible una ruedecilla ubicada en la misma consola donde surge la palanca selectora de la transmisión; un poco más arriba hay otra perilla, que sirve para activar los modos de conducción que detallaremos más adelante.

Un volante de diámetro correcto y unos instrumentos analógicos fáciles de leer completan el cockpit, lo que sumado a las regulaciones eléctricas que ofrece la butaca, a la doble adaptación de la columna y a la amplia visibilidad que se tiene del entorno, configuran un centro de mandos ideal y que logra hacer sentir cómodo a personas de todas las estaturas.

 

Nobleza y deportividad

El NX no sólo propone ideas frescas en cuanto a diseño, sino que también se encarga de ampliar la oferta de motores al interior de la marca. La unidad que estamos analizando (F-Sport) está equipada con un motor turbo gasolinero de 2 litros, el primer bloque de este tipo que ofrece el fabricante nipón, y que actúa en asociación a una caja automática de seis velocidades. Es un impulsor de alta eficiencia energética y dinámica, algo que bien pudimos comprobar durante los días en que este crossover estuvo en nuestras manos.

Tres modos de conducción son los ofrecidos gracias a la electrónica (Eco, Normal y Sport), opciones que cumplen objetivos claros en los escenarios para los cuales fueron concebidos; por ejemplo, el modo Eco es ideal para circular por la urbe, mientras que el modo Normal se presta para lograr un sosegado viaje por autopista urbana, y la opción Sport para rodar por una veloz carretera o una ruta de montaña. Para seleccionarlos sólo basta con girar una perilla, o presionarla cuando queremos activar el modo Normal.

El andar del NX 200t es de lo mejor. La suspensión independiente, en ambos ejes, copia la imperfecciones del terreno de un modo tan natural que prácticamente no se producen quiebres en el confort de marcha cuando pasamos de la suavidad del asfalto a la rudeza de un camino agreste; el volante tampoco se perturba ante esta situación. Lo bueno además es que, pese a la aislación de la plataforma, no se pierden las sensaciones finas que nos brinda el camino, muchas de ellas de vital importancia para tomar decisiones sobre la trayectoria o en el modo en que, por ejemplo, enfrentamos una curva; por lo mismo es que su andar infunde mucha confianza.

El motor es poderoso, energía que se comunica al piso de manera equitativa hacia las cuatro ruedas. Es una tracción integral que actúa por demanda, calibrada específicamente para aprovechar de la mejor forma posible esos 235 CV y 353 Nm que emanan del citado bloque. Las aceleraciones son lineales y bastante ágiles, con ocho segundos clavados en la medición 0-100 km/h e impresionantes 15,8 segundos en el cuarto de milla.

La curva de torque es plana, razón por la cual no se producen tirones molestos al momento de acelerar desde punto inerte y tampoco cuando buscamos el máximo de elasticidad. En cuanto a recuperaciones el cronómetro marcó buenos números, como esos 4,5 segundos que el motor tarda en recobrar los 120 km/h luego de caer a 80 km/h; esta cualidad es muy útil al realizar adelantamientos en carretera o cuando el camino comienza a presentar pendiente positiva.

La transmisión trabaja con rapidez, evitando que las revoluciones caigan y, que por ende, el impulso se diluya. Por razones obvias en los modos Eco y Normal el nerviosismo del sistema se reduce, pero en modo Sport la respuesta del mecanismo casi está a la altura de lo que ofrecen esas cajas de doble embrague pilotado (la de este Lexus es automática); bajo esta condición los pasos de marcha se suceden en cuestión de milésimas, e incluso se puede ejercer algo de freno al momento rebajar un cambio valiéndose de las levas ubicadas en el volante.

La nobleza de su andar es lo que más nos gustó, estando la respuesta del motor en el segundo peldaño, y en el tercer escalón del pódium está la infatigable potencia de los frenos. La verdad es que los forzamos sin miramientos, en busca de sus límites, sin poder dar con ese punto en el cual el sistema deja de ser confiable. Son unos frenos muy eficientes, en todos los escenarios y bajo cualquier grado de exigencia.

Más allá de un diseño osado y una marca de pedigrí, el Lexus NX 200t se presenta con argumentos mucho más sólidos y menos subjetivos. Es un crossover que mezcla en porcentajes exactos el refinamiento con la deportividad, ofreciendo un performance de altura, con cifras medibles y deleitando al conductor con reacciones suaves, nobles y, sobre todo, enérgicas.

Nos gusta

– lo nobles que son sus reacciones, tanto en camino recto como en senderos revirados.

– la respuesta del motor ante las demandas de velocidad y fuerza.

– la propuesta futurista del diseño, que no pasa desapercibida y que le brinda matiz al segmento.

 

Nos gustaría

– que la profundidad del compartimiento de carga se hubiese aprovechado mejor.

– erradicar del habitáculo ese polímero gris claro que recorre la consola central, porque resta calidad.

– que los sensores externos se activaran a menor distancia del obstáculo, es decir que no fuesen tan sobreprotectores.

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